Te busco en la inmensidad de la noche,
en la penumbra de mis pensamientos,
en la lejanía de tu cuerpo,
y en la realidad de tu ausencia.
Te busco en la paz de la brisa,
en lo efímero de las palabras,
en la grieta de las promesas
y en la poca esperanza que me queda.
Te busco en la soledad de mis días,
en el frío de la lluvia,
en el olor de la tierra.
Te busco en los espejos rotos,
en el polvo del adiós
y en los te amos olvidados.
Te sigo buscando en cada rima,
en cada recuerdo doloroso
y en cada lágrima que se desliza.
Yo sigo buscándote.
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