El pasado sábado fui a ver una obra de una amiga, no tenía muchas ganas de ir, porque la última vez que estuve por allá aún era lo que conocíamos como Ateneo de Caracas, ahora pasó a ser UNEARTE, o algo así, no es que esté en contra de una universidad de las artes, todo lo contrario, lo que me molesta o me pone un poco triste es que nos quiten espacios, creo que en Caracas hay lugares para hacer ese tipo de instituciones, con eso de la ley de expropiación, con los cines que han convertido en iglesias y pare usted de contar.
El hecho es que llegando al lugar de repente empecé a sentir una especie de tristeza, ver en lo que se convirtió el café donde muchas veces me senté a tomarme un té y leer un libro, o donde pedí una solera verde mientras hablaba con algún amigo (a)...ese lugar donde te encontrabas a artistas, bailarines y hasta un maestro que te leía las cartas, llegar y verlo convertido, no en realidad la palabra es, destruido, en vez de los personajes que siempre veías ahora estaban sentados unos soldados uniformados como para ir a combate, con sus fusiles y sus trajes verdes que me recordaron a las tortugas ninjas.
Es triste darse cuenta que el lugar donde generalmente uno iba a intensear se haya convertido en algo político, que haya desaparecido la librería, que ya no exista rajatabla da un poco de tristeza, llegar allí y sentirte como en una base militar no es lo que una espera cuando va a un teatro.
En pocas palabras, lo que una vez conocimos como el Ateneo de Caracas pasó a convertirse en un centro político oficialista más, que me disculpen las personas que piensen lo contrario....