
Ernest Hemingway dijo una vez "Escribe borracho, edita sobrio", yo tengo un problema con la sobriedad, ojo no estoy diciendo que sea alcohólica, nada más lejos de eso, sólo que siento que a la hora de escribir tengo una especie de borrachera emocional, como si todas y cada una de las emociones se reunieran en un café y copa tras copa se adueñaran de mi, luego de la 4ta o 5ta botella mi cuerpo o mi mente no resiste más y empieza a escribir, sin pensar, sin analizar, si pasarle el corrector, sólo escribe como si fuera la única manera de liberarse de ese estado de embriaguez.
Entonces, cuando llega la hora de editar, cuando mi cuerpo vuelve a sus estado habitual de "tranquilidad" y "normalidad", se resiste a hacerlo, no sé si sea por respeto o por alguna pena de encontrarse con recuerdos o evidencias de que algo pasó, queriendo negar lo escrito.
Hoy estando "sobria" me tropiezo con este blog, lleno de telarañas y resacas emocionales, releerlo fue entender el por qué de tantas botellas de vino tiradas por ahí, tanto olor a pasado, a olvido, a nostalgia, convertí este lugar en un cementerio de emociones, de sentimientos, de momentos pero como dijo Benedetti "Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida" y aunque hayan "muerto", sí que se vivieron cada una de esas palabras, si que me dieron vida, con lo que no estoy de acuerdo es con los borradores que dejé, demasiadas disculpas, tener que disculparse por ser es medio triste.
Hoy "sobria" y con el tipex en la mano me di cuenta de que no quiero editar mi espiral de palabras y locuras, es mi "versión de la historia", de mis historias, sin más, sin menos, digamos que es el lugar donde emborracharse tranquilamente y sin temor a hacer el ridículo, aunque sea un espacio público.
Hoy que no estoy alcoholizada emocionalmente, siento que no
tengo escritos pendientes que editar, aunque otros opinen lo contrario, no quiero el corrector, ya vendrá el momento de escribir el libro y con toda la sobriedad del mundo puliré el resultado de mis borracheras.